Situación de calle – Caminar, rasgar, recolectar | Libro de Artista

Situación de Calle

Caminar por la ciudad es leer sus capas

En invierno recorrí Vicuña Mackenna con una bolsa vacía y los ojos atentos. No buscaba algo en particular. Pero empecé a notar cómo la ciudad se descascara: afiches que se despegan con la lluvia, esquinas donde la publicidad se acumula, se rasga, se superpone como una piel urbana herida. Ahí, donde nadie mira dos veces, descubrí la posibilidad de un libro.

Situación de calle nace de esas caminatas. Es un libro sin palabras, pero lleno de signos. Una recolección de fragmentos que antes fueron gritos, ofertas, promesas visuales, fechas caducadas. Al unirlos, no busqué restaurar sentido, sino dejar que esas capas hablaran por sí mismas. Como el suelo después de una protesta, como un muro que ha visto pasar demasiados inviernos.

Este proyecto es también una pregunta sobre lo que descartamos. Sobre cómo la ciudad habla en papel viejo, cómo los muros registran el paso del tiempo más que cualquier calendario.

El video que acompaña esta entrada muestra ese recorrido. Mis pies, el asfalto, las paredes. Una caja de electricidad cubierta de afiches. El sol de invierno. Y al final, el libro enrollado en una cinta amarilla, como un documento arqueológico.

EL 19 de julio, presentaré Situación de calle en la inauguración del Taller Cartonia, junto a la Exhibición Errante, una muestra de libros de artista que exploran el caminar, el fragmento y la edición como acto de deriva. La entrada es gratuita, habrá vino de honor y estarán presentes las artistas invitadas Cala Labbé, Julio Núñez y Olaya Balsells.

Te invito a mirar el video, a recorrer conmigo, y si puedes, a venir a ver de cerca este libro que nació de los muros.

SITUACIÓN DE CALLE

La ciudad habla. Lo hace en sus capas, en sus muros que mudan de piel con cada afiche que se despega o se superpone, como si intentaran cubrir un grito con otro. En invierno, esas capas se desprenden con la lluvia, caen al suelo, se disuelven en el barro. Quedan allí, a medio borrar, como huellas de un pasado inmediato que nadie quiso guardar.

Situación de calle nace de ese gesto: recoger lo que la ciudad deja caer. Recoger y mirar. Recolecté afiches arrancados, despegados por el agua, fragmentos de propaganda, cultura, protesta y abandono. En su acumulación había ritmo, color, residuos de voces y causas. En sus capas se escondía el pulso vivo de lo efímero. La calle como archivo involuntario.

Este libro no tiene palabras. O al menos no las tiene impresas de forma tradicional. Su lenguaje es gráfico, matérico. Es una serie de pliegues, cortes, rotos y adhesiones. Una escritura hecha de restos. Las tapas fueron construidas con esos afiches rescatados del suelo, intervenidos por la calle misma. Cada ejemplar es único: lleva las cicatrices del muro, el arrastre de la acera, el brillo del engrudo seco.

Situación de calle también es una conversación. Durante un viaje a Alemania, regalé estos libros-cuaderno a modo de ofrenda o correspondencia. Fueron llevados en la mochila como quien transporta algo frágil pero lleno de memoria. La calle de Santiago viajó así a otros suelos, expandiendo su territorio poético.

Este proyecto se inscribe en una ética de lo encontrado, en una estética de lo precario y de lo múltiple. Es una práctica editorial que recoge la urgencia del instante y lo convierte en contenedor. No para domesticarlo, sino para dejarlo respirar en otro contexto.

Situación de calle es, al mismo tiempo, una imagen del abandono y una forma de cuidado. Porque recoger también es cuidar. Porque mirar lo que nadie ve —lo que cae, lo que sobra, lo que se pisa— puede convertirse en acto de resistencia y gesto de ternura.

Cartonia, julio de 2025

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