Uniones Posibles se sostiene en un gesto preciso: convertir el perfil del rostro en la estructura de un libro. No es solo una forma exterior, sino un modo de pensar el autorretrato como borde, como tránsito y como acumulación de capas. Más de cincuenta hojas negras, cortadas manualmente, repiten ese contorno hasta transformarlo en un cuerpo hecho de papel y sombra.
La obra plantea que la identidad no es una superficie fija, sino una secuencia. Cada hoja es un pequeño desplazamiento del yo; cada corte, un modo de insistir en que el autorretrato siempre es incompleto. La identidad aparece en el borde, en la repetición, en la posibilidad de ser otra u otro cada vez que se pasa la página.
En el interior del libro se cruzan tres dimensiones:
la poesía, el cuerpo y el oficio.
Hay textos en opalina ahuesada que sostienen fragmentos del poemario Tierra de Fuego, piezas fotográficas del cuerpo que funcionan como prueba de presencia, y marcas materiales —hilos tensados, tinta plateada, imprentilla, stencil— que sitúan la obra dentro de una tradición táctil y editorial.
El negro domina la obra como un espacio de reserva: un territorio donde aparecen silencios, zonas no escritas, interrupciones que refuerzan la idea de que no todo lo que constituye a una persona puede revelarse. El plateado del stencil rompe esa oscuridad como una insistencia visual, casi como una respiración gráfica.
Uniones Posibles dialoga con prácticas feministas donde el cuerpo se presenta como huella, no como imagen espectacular. En lugar de imponer un rostro, la obra adopta el perfil: una forma lateral y silenciosa que recuerda a ciertos gestos de Claude Cahun, Ana Mendieta o Francesca Woodman, artistas que trabajaron el cuerpo como rastro, sombra y fragmento.
Pero este libro no replica esas tradiciones; se mueve desde otro lugar: el de la edición independiente, el de las materialidades que se trabajan con las manos, el de las prácticas latinoamericanas que combinan poesía, precariedad, oficio y gesto. Aquí el autorretrato es también una técnica, un recorte, una forma de habitar el papel.
El título —Uniones Posibles— nombra justamente ese encuentro entre capas: cuerpo y palabra, borde y silencio, oficio y memoria. La obra se reconoce como incompleta no por falta, sino por elección. Deja espacios abiertos para que la lectura continúe en otras identidades, otros cuerpos y otras miradas.
Finalmente, la caja negra que lo contiene funciona como refugio y como declaración. El libro se resguarda ahí como una pequeña topografía personal: un territorio plegado que solo existe cuando se abre, cuando el lector se acerca, cuando la luz toca el papel y revela los hilos que lo sostienen.
Uniones Posibles es, en esencia, un libro-cuerpo.
Una constelación de fragmentos donde el autorretrato deja de ser imagen para convertirse en proceso.
A manera de Colofón:
Uniones Posibles contiene poesía, fragmentos fotográficos del cuerpo, texto imprentilla en tinta plateada y elementos gráficos variados. Uso recurrente de stencil plateado sobre portada y caja.
Dimensiones del libro: 15 × 15 × 2,5 cm
Caja contenedora: 17 × 17 × 3 cm
Diseñado, cortado, cosido y ensamblado en Cartonia, Santiago de Chile, 2025.
Incluye un epígrafe de Susy Shock.
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