Túnel Galería · “Espejea retardada en el tiempo” — Collages de Julio Núñez Rivera

¨Espejea Retardada en el tiempo¨
 

En el pasillo de la casa taller —nuestro Túnel Galería— la imagen no solo pende: atraviesa a quien la mira. Espejea retardada en el tiempo, título tomado de un verso de Elvira Hernández (La bandera de Chile), propone pensar el collage como postimagen: aquello que persiste en la retina cuando el destello ya pasó. La obra de Julio Núñez Rivera, de vocación barroca y precisión quirúrgica, edifica constelaciones donde conviven anatomías, mapas, aves, flores, reliquias religiosas, relojes y filigranas rojas que parecen sangre y ornamento a la vez. Nada está puesto al azar: cada corte funciona como incisión, cada adhesivo como sutura, cada superposición como un pliegue temporal.

Profesor de Artes Visuales, Poeta y Ex fotógrafo forense, Julio trabaja hoy en lo fotográfico explorando el desnudo desde lo erótico, lo monstruoso y lo íntimo.  Su mirada posee una ética del detalle: cuidado por la evidencia, por el tiempo detenido, por el encuadre que no perdona y traslada esa minucia al papel. Su mesa es laboratorio y mesa de autopsia: los materiales son cuerpos que se abren, se combinan y renacen.

Ejes de la muestra

  1. Postimagen y palimpsesto
    “Espejea retardada” nombra la persistencia de lo visto y lo vivido. Las composiciones funcionan como palimpsestos: recortes de atlas, notas manuscritas, ilustraciones anatómicas y láminas botánicas sedimentan capas de memoria. El fondo negro estrellado de algunas piezas opera como “noche óptica” donde la materia encuentra su constelación.

  2. Anatomías del deseo
    Corazones, redes vasculares y órganos conviven con cuerpos rendidos y figuras aladas. El conocimiento científico (placas anatómicas, mecanismos, relojes) se cruza con lo sagrado y lo íntimo: vísceras y aureolas, alas y vasos, piel y mapa. El deseo aparece como sistema circulatorio: fluye, se derrama, se retrae. La filigrana roja remite al barroco y, al mismo tiempo, a la hemorragia.

  3. Barroco plebeyo
    No hay exceso gratuito, hay densidad relacional. Ángeles, golondrinas, mariposas, reliquias y flores componen escenas móviles donde lo profano y lo sacro se contaminan sin jerarquías. El barroco acá es método: yuxtaposición, pliegue y teatralidad.

  4. Cartografías del cuerpo
    Fragmentos de mapas —Chile como silueta, archipiélagos y cordilleras— se injertan en cuerpos y viceversa. No se ilustra un territorio: se lo encarna. El cuerpo aparece como superficie política, geológica y afectiva; las aves trazan rutas; los papeles manuscritos, correspondencias; las sombras, fronteras.

  5. Técnica y ética del corte
    Se percibe la disciplina del bisturí: bordes nítidos, modulaciones de gramaje y texturas, pegados sin ansiedad por ocultar el injerto. La precisión no es frialdad: es la condición para que el injerto “prenda”. Esa obsesión minuciosa roza lo clínico, sin caer en fetichizar la violencia; hay cuidado, casi ternura, en la forma de suturar lo diverso.

  6. Tiempo detenido
    Relojes fragmentados, santos en éxtasis, notas envejecidas, tejidos deshilachados: el tiempo se vuelve materia. La “retardación” del título es la demora necesaria para que algo se revele. Cada obra opera como escena de revelado lento: primero el brillo, luego el negativo que queda grabado en la memoria.

Lectura de la obra

Sobre fondo estrellado, un sol aureolado con querubines se contrapone a un cuerpo desmadejado; un corazón vascularizado ocupa el centro; flores, huesos, libélulas y un reloj sin hora orbitan; una figura femenina lee sobre un recorte de mapa; las golondrinas cruzan el campo como si cosieran el aire. El montaje organiza tensiones: arriba lo celestial y mítico; al centro la circulación (sangre/deseo); abajo la materia y su descomposición. La lectura se da en espiral, como si la imagen respirara.

Materialidad y sostenibilidad

Julio recicla papeles y residuos —atlas, impresos, correspondencias—, dándoles nueva vida. El “rescate de restos” no es solo estética: es una ética material. En Túnel Galería, ese gesto dialoga con el carácter doméstico y barrial del espacio: abrir una casa para volver a coser el mundo con lo que la ciudad descarta.

En el papel, Julio Núñez Rivera conjuga archivo y carne. Sus collages son escenas de una autopsia amorosa: se abre el mundo para volver a coserlo. Por eso espejean retardados: porque la visión necesita tiempo para arder.

¨Nunca imaginé que llegaría a sentirme tan cautivado por la técnica del collage¨

Desde la infancia me sentí atraído a dibujar, crear y construir, motivado por libros y por restos de materiales o desechos con los que disfrutaba fabricando juguetes.
La poesía, la fotografía y el collage han sido herramientas que aparecieron en el tiempo y han permanecido, tal vez porque resuelven de mejor manera necesidades personales de expresión.
Todo influye en la modo de percibir la realidad, todo tiene un sentido en función de las vivencias, experiencias que nos llevan a exteriorizar lo acumulado, lo que nos inquieta, la creación generalmente es una gran vía de escape.
Quiero desarrollar temáticas sobre la existencia y la humanidad. Los cuerpos o lo que queda de ellos, su entorno, tormentos y sueños. Cada palabra, frase, imagen o elemento seleccionado tienen un algo que provocó una conexión en la mente y de ahí el impulso a utilizarlo. Nada es por azar, de una acertada composición de elementos dependerá el resolver la necesidad de establecer diálogos y alcanzar belleza.
Mi imaginario es un abanico de formas fragmentadas, descontextualizadas, residuales, misteriosas, intensas, terribles y preciosas. Crear con ellas mundos sorprendentes, donde el espectador logre sintonizar y percibir un lenguaje poético-visual, despertar su interés para descubrir un sinfín de detalles y realizar múltiples lecturas que lo conecten con las emociones. 
Nunca pensé que llegaría a sentirme tan cautivado por la técnica del collage, estoy en un permanente estado de ansiedad, la búsqueda del material, su ejecución y su resultado. Mis trabajos son totalmente análogos, reivindico la manualidad. Intento crear minuciosas piezas recortadas con bisturí. El material proviene de láminas, revistas o libros muy antiguos, por su mejor calidad de ilustraciones, papeles y tintas, el formato que más empleo es 40 x 60 cms. También utilizo cualquier objeto en desuso y curioso que combine y aporte al total.

Túnel Galería

Casona Leftraru es una casa de más de cien años, ubicada en la esquina de Avenida Salvador con Colo Colo en la comuna de Ñuñoa. Los vecinos, ávidos de contar la historia de la casa, han reconstruido oralmente la historia para nosotros (aunque todavía faltan piezas). Consta de un gran salón cuyas ventanas enfrentan a Salvador y su tráfico rabioso en la hora peak. Es también taller de ceramistas, encuadernadores y orfebres. Ha sobrevivido incendios, ha sido casa okupa, una fábrica de tortas, incluso se dice que está habitada por fantasmas.

El largo pasillo de esta casa, que junto a los ventanales, son sus características principales, a partir del 6 de Septiembre será resignificado como una galería donde iremos rotando obras de amigos fotógrafos, collagistas, pintores,  entre otros. 

Esta es una iniciativa impulsada por la ceramista Alexandra Erazo de Estudio Mandrágora junto a Elizabeth Cárdenas de Cartonia. Aún no contamos con presupuesto para remodelación pero esperamos que crezca como un espacio cultural y artístico del barrio.



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