"Cotidianos" de Juan Pablo Astorga | Ciclo Visitantes


Este mes de Agosto nuestro taller inició un ciclo de presentaciones llamada ¨Visitantes¨. Su objetivo principal es el de recibir la visita de diversos artistas que cultivan variados oficios: Editoriales Cartoneras, Fotógrafía, Collage, Encuadernación, Pintura. Una manera de generar un espacio para conversar, mostrar proyectos, generar ideas y desarrollar nuestros actuales nexos, resultado de nuestro trabajo y nuestro andar. 

Realizado en la casona Leftraru en Ñuñoa, Visitantes es posible gracias a la colaboración con nuestros compañeros del Estudio Mandrágora, ceramistas, quienes abren las puertas de su sala-taller para este ciclo. Estudio Mandrágora está conformado por Alexandra Erazo y Boris Baez.

Cotidianos: el arte de lo íntimo en 16 objetos

La muestra Cotidianos de Juan Pablo Astorga reúne dieciséis objetos domésticos —teteras, cucharas, cafeteras, cazuelas, huevos fritos— que, a través de la acuarela y el gouache, son elevados a símbolos de memoria.

El conjunto está compuesto por reproducciones en alta calidad de las obras originales, en formatos pequeños y acordeones que alcanzan los 48 x 8 cm aprox. Estas ediciones permiten al espectador un contacto cercano, casi táctil, con las piezas: el gesto de abrir un acordeón o de sostener un objeto en la mano recuerda la intimidad de desplegar un cuaderno de recetas o de servir la mesa. La muestra cuenta con un objeto central con forma de cocina hecho de cartón, objeto que contiene originales de tamaño y reproducciones de otros tamaños.

Más allá de su materialidad, esta obra concentra la poética del artista: un utensilio mínimo convertido en detonante de memoria afectiva. Para mí, además, uno de estos objetos (una cuchara con vinagre) guarda un valor especial: fue un regalo del propio Astorga, lo que acentúa la dimensión íntima y relacional que atraviesa todo su trabajo.

Lo simbólico en lo doméstico

Astorga entiende que los sabores y saberes de la cocina chilena constituyen un patrimonio intangible. Cada objeto pintado se convierte en un archivo sensible: las recetas heredadas, los gestos transmitidos, los aromas familiares. En este sentido, su obra no es solo contemplación, sino también un acto de preservación.

El calor de lo cotidiano

La fuerza de estas pinturas no está en la monumentalidad, sino en el calor que transmiten. Calor de la cocina, pero también calor humano: el que se enciende al compartir un plato o una receta. Así, Cotidianos nos recuerda que lo íntimo también es colectivo, y que en los gestos más simples habita la memoria de una cultura entera.

Técnica y poética
Astorga trabaja la acuarela y el gouache con un equilibrio entre precisión y calidez. Los objetos se presentan suspendidos sobre fondos de color plano, como si flotaran en una memoria atemporal. Su escala pequeña obliga al espectador a acercarse, a detenerse, generando una relación íntima con la obra.

El artista reconoce en estas imágenes un archivo de la cocina chilena entendida como patrimonio inmaterial. Cada objeto no es solo utensilio, sino también relato: recetas heredadas, gestos transmitidos, historias compartidas alrededor de la mesa. En esa sencillez se encuentra lo profundo: la memoria afectiva que une a las personas a través de los sabores y los gestos.





Juan Pablo Astorga junto a la cocina-objeto

Afiche que muestra la serie completa


Juan Pablo Astorga y Alexandra Erazo (Mandrágora)
junto a Elizabeth Cárdenas (Cartonia)

La exhibición plantea una reflexión sobre cómo se transmite y preserva la memoria. Astorga convierte lo cotidiano en símbolo, mostrando que la cocina, lejos de ser un ámbito menor, es un lugar de resistencia cultural y afectiva.

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